Sunday, March 19, 2006

En la silla del verano










Me gusta respirar y dejarte hacerlo
tendidos, con el ombligo al viento
que consume y enciende mi cigarro
cada vez
que busco el cenicero.
Sin querer voy imaginando tu presencia
sin cuchillo, sin pan ni mantequilla
y sin querer
porque supiste a indiferencia
y sin darme cuenta he quemado la colilla (x mirarte).

Si sus pechos llegaran desde el cielo
y lloviera exitación sobre mis nervios
estiraría los brazos bostezando
acariciando sus facciones cual orgasmo.

Ahora me río y pienso junto al éxodo solar
que se va, perdiendo la partida contra la penumbra;
Luz que me quita el pensamiento cuerdo
y me abandona, permitiendo escribir estas locuras.

Y otra vez, me cago de la risa
porque ya no contengo mi jodida hipocresía
he vertido con esta tinta lo que veo en mi cerebro
y no puedo describirte, ni siquiera con mi letra
que te veo
y mejor...te entrego el papel para que guardes el poema

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exaltada.-

No te explicas cómo el agua podría fluir sobre tan tierna lechuga
si antes el huaso vió como se mezclaba con un barro pisoteado,
como cuando luego respiraron botellas de cerveza en un playa
y cuando conversamos de rocanrol versus teatros.

La verdad
tiene muchas aristas
cada quién con la que le acomode
si la etiqueta dice "no se plancha"
¿para qué porfiar la letra impresa?

Si abriste en tu libro la página más dulce
leeré, pero sin mirar el título
más, hoy ni me importa si tiene muchas firmas
cierro los ojos y te leo
hasta encontrar el clímax.

te dije
y bien lo hiciste,
que cuando un momento es poco y eso nos reprime haciendo que el futuro cambie,
que cambie
con lo que elegiste.

fragilidad de nuestra instancia
muchas brizas la hacen temblar,
crean escalofríos de incertidumbre
que acarician
pero que con un simple beso se pueden matar.

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